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1.2.- La creación del Museo Diocesano de Mérida:
Tal como lo señalamos en la introducción, el contacto directo con las comunidades de la diócesis llevó al Obispo Silva a acumular infinidad de objetos de diversa índole. La ocasión propicia para llevar adelante el sueño de abrir un museo diocesano se la brinda la preparación de los actos con motivo del primer centenario de la independencia venezolana.
El 10 de agosto de l909 el Obispo Antonio Ramón Silva García dirigió al Venerable Clero y fieles de la Diócesis de Mérida una Pastoral con la intención de crear un Museo Diocesano en un departamento de la Curia Eclesiástica que se fabricará al efecto, en el cual junto con los objetos nacionales o extranjeros que corresponden a establecimientos de esa índole, se conserve cuidadosamente todos los objetos, que se relacionen con la Independencia, o que pertenecieron a los héroes seglares y eclesiásticos de aquella época.
A través de este decreto, el Obispo Silva exhorta y convence a toda la Diócesis para que contribuya en la formación de la institución, esperando que ...todo el Venerable Clero de la Diócesis y muy particularmente el Venerable Cabildo Diocesano secunde nuestros propósitos. Su proyecto tuvo la acogida y receptividad necesarias para que se llevara a cabo su inauguración en el tiempo pautado, aunque con una leve variación por compromisos adquiridos en Caracas: ....el acto de inauguración sería el 06 de julio de 1911 a las 9:00 de la mañana, llevándose a cabo las actividades decretadas por el Obispo. El Museo quedará abierto todo el día a la disposición de las personas que deseen visitarlo.
2.- Período de Mons. Silva. Razón de ser. Perfil y funciones.
El Obispo Silva no sólo crea el Museo sino que lo constituye bajo un amplio criterio enciclopédico, tal como se estilaba entonces. Está por estudiarse las fuentes o influencias que llevaron al Obispo a darle un carácter múltiple al museo. Lo cierto es que lo religioso-eclesiástico, lo civil, curiosidades, artesanía, biología, mineralogía y arte, nacional o extranjero convergen en dicho espacio determinando su carácter heterogéneo.
En su plan e instrucciones del 10 de agosto de 1909, Monseñor Silva dividió la colección en dos partes, la primera subdivida en cinco secciones: Botánica, Zoología, Mineralogía, Historia, Arte e industria. Y la segunda formada por la sección de productos extranjeros que comprende cualquier objeto natural, artificial o histórico que procedan del extranjero.
Dentro de la variedad de la colección destacan por su antigüedad, las campanas Ave María del año 909 y San Pedro del año 912, las cuales fueron trasladadas en 1919 desde la Parroquia de Jajó, en el Estado Trujillo. Dichas campanas están consideradas la segunda y tercera, respectivamente, más antiguas que se conservan a nivel mundial. El propio Obispo Silva se encargó de escribir un trabajo sobre las mismas, lo que abrió desde sus inicios, el sentido de la investigación acerca de las piezas.
Por el interés antropológico y estético de las piezas sobresalen aquellas relacionadas con nuestro pasado prehispánico, íntimamente asociadas con los cultos indígenas. Entre ellas cabe mencionar los trípodes - incensarios y figulinas de cerámica, y en especial, el cadáver momificado de un hombre indígena de unos 19 o 24 años de edad, encontrada en un abrigo rocoso cercano a la aldea La Ovejera, situada a escasos kilómetros de Pueblo Nuevo del Sur, en el Estado Mérida. Monseñor Silva publicó un trabajo sobre la momia. Este y otros testimonios sirvieron de base para el trabajo multidisciplinar que sobre la misma pieza se realizó en el Museo Arquidiocesano. Dicha investigación fue publicada con el nombre La momia del Museo Arquidiocesano. Estudio multidisciplinar.
Por su valor artístico, destacan las pinturas que conforman una interesante pinacoteca colonial. Obras como La visión del Beato Alonso Rodríguez, ubicada en el siglo XVII y relacionada con el taller bogotano de Gaspar de Figueroa. La Virgen del Carmen, atribuida al pintor neogranadino Gregorio Vázquez de Arce y Cevallos. De nuestra región ocupan un lugar muy destacado, un grupo de cuadros que testimonian el trabajo del pintor colonial merideño José Lorenzo de Alvarado.
Asimismo, la escultura colonial tiene una representación destacable; ejemplo de ello lo encontramos en tres crucifijos que según estudios recientes pertenecen a las escuelas quiteña y cuencana y se ubican a finales del siglo XVIII y principios del XIX. Así como una pieza de San Nicolás de Tolentino, santo monje agustino de origen italiano, encontrada en la Iglesia San Miguel de El Llano de nuestra ciudad; su origen parece provenir de los talleres sevillanos de la primera mitad del siglo XVII.
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